Y es que a pesar de que han pasado ya muchos días de concentrarse, días de no entrar en casa, de no salir de ella, incluso días de reirse, es raro el día que toca volver a dormir y no he recordado al menos una vez ese divertido fin de semana.
Fueron cuatro días de fin de semana, incluso cerca de noventa y seis horas de jugar. Jugar como cuando eres tan pequeña que pierdes el equilibrio y te empeñas en hacer comer a un oso de peluche, a una muñeca huesuda y un bebe 4x4 el mismo potaje hecho de tierra piedrecitas y rica arena de la playa. No es que me haya mudado al país de nunca jamás, es más bien, que la sensación de esos cuatro días era la misma que dar ese manjar a esos tres invitados conformistas.
La sensación de haber llegado a tiempo, a tiempo de ver justo todo aquello que está pasando en ese mismo instante por delante tuya. La sensación de que si hubieras llegado un minuto más tarde, no sería lo mismo, y te lo habrías perdido para siempre. La sensación de que no hay nada que te pueda gustar más, ni aún llenándolo de caramelos y lluvias de confeti.
Si, estoy hablando de unas mini-vacaciones en PARIS, no, no es verdad. De una minivida imaginada. De calles cuyo olor también habías imaginado, de gente cuya ropa, ya sabías que llevarían, y que no podías haber dibujado mejor. De un paseo por dentro de una casa art-ocupa, o la invasión grupi a un DJ entre rejas fluorescentes.
Hablo de eso que empieza por el dedo pequeñin del pie y llega hasta el cerebro pasando antes por todos y cada uno de los pelos, pelitos de punta cuando ves que tienes alrededor, unos ocho locales llenos de luces y colores, a las que quieres entrar a la vez, y tienes 2 minutos y quizá 30 segundos, para perfeccionar la técnica de división celular, y poder entrar a todos a la vez, mientras estas luchando con esos colores para seguir con los pies en la tierra.
Cómo cuando tienes tantas tantas ganas de abrir ese paquete que no puedes abrirlo, cómo cuando tienes tantas tantas ganas de ver a alguien..que duele, cómo cuando estas tan cansada que la cama decide no dejarte dormir..... No es subrealismo, es ilusión ( por haberlo vivido ),es la esperanza ( de que no pase mucho tiempo antes de volver ), la inquietud ( de qué estarán haciendo ahora esas calles ), en definitiva, el agradecimiento a esas niñas que decidieron compartir sus muñecas esas 96, pero cortitas horas, e hicieron posible que llegaras justo en el minuto exacto a todos esos escenarios de colores.