GOLOSINAS: típica persona sonriente, un poco inclinada a la locura, riesgo, o aventura. Que no puede evitar implicar hasta la última gotita de su existencia en todo aquel que tiene a su alrededor, incluso en todo aquel que roza su vida de refilón. Gente agradable, dulce, incluso puede empalagar fácilmente. Incapaz de no echarte de menos, en definitiva, como los expositores de golosinas de un supermercado, estas mirando de reojillo desde que traspasas la barrera de entrada, y sin quererlo se te va dibujando una sonrisa involuntaria hasta que llegas, y te compras una bolsa extra grande con un poquito de todo.
Es la misma gente, que antes de llegar al recinto, ya está pensando en lo divertida que va a ser la montaña rusa de ese año; sin acordarse ni un poquito, del mareo con tropezón que le hizo caer al bajarse la vez anterior. Al fin y al cabo... una caida siempre va acompañado de una carcajada, ¿no?...
PICANTES: al entrar al mismo super, está en la otra punta del establecimiento, los otros expositores, con chiles, jalapeños, pimientas...salsas capaces de darte malos ratos, aunque sin duda, adictivos. Gente capaz de mirarte sin motivo, y mantener la seriedad, gente con colección de sueños, sentimientos y miles de ideas calladas a la fuerza, casi "auto-censuradas" diría yo.
Es la gente que desde abajo, ya sabe que si se sube a esa montaña rusa y consigue abrocharse el cinturón, se va a marear, y eso es siempre negativo....o ¿no?... y antes de arriesgarse a que le guste el gusanillo del mareo, prefiere arriesgarse, a darle la espalda a la atracción, e irse a casa con las ganas escondidas, reprimidas, hasta que se queden dormidas. Gente firme, constante, capaz de decirdir sobre sus sentimientos, o por lo menos de obligar a sus sentimientos a no pronunciarse, sobre sus intenciones.
A mi, al trocito de mundo que perciben mis ojillos, lo que más me gusta, es el momento final. Momento en el que siendo el último día de feria, o incluso ya cuando están las atracciones despiezadas camino al siguiente pueblo, una golosina acaba haciendo caer a un picante, y es que si le da la mano, promete curarle el mareo que tanto miedo le daba, ( tenía sacos de biodraminas)... sólo necesitaba esa mano y una sonrisa inocente.
Al final esa mano, esa sonrisa, y la confianza para volver a despertar la ilusión obraron el milagro...y es que, ¿sabeis qué?, después de ese día, instalaron una feria en su salón! ;)



